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Mi Degú

El degú (Octodon degus) es una especie de roedor histricomorfo de la familia Octodontidae. Es conocido también por multitud de otros nombres, como degú/ratón cola de pincel, degú/ratón de las pircas o, incluso, ratón cola de trompeta. Sin embargo, este pequeño caviomorfo endémico de Chile es usualmente denominado degú común, para distinguirlo de los otros miembros del género Octodon.

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Enfermedades

Los roedores en general suelen ser animales muy resistentes.

Una dieta equilibrada es sumamente importante para que tu degú este sano.

Una dieta muy variada, que le dé al degú la oportunidad de conseguir los aminoácidos que necesitan, es el mejor modo de ayudarlos a combatir las enfermedades.

Un degú será mucho más resistente a las enfermedades que uno que esté mal nutrido.

Una jaula limpia es otro modo de preventivo, con ello evitaremos que sea un lugar de cultivo para bacterias que las puedan causar enfermedades.

Los degú no resisten demasiado bien los cambios bruscos de temperatura, por lo tanto, es importante tratar de mantenerlos donde la temperatura sea estable y no exponerlos a las corrientes de aire, ni al sol directo, así como tampoco a fuentes de calor.

Tampoco los expongas directamente a fuentes de aire, bien sea frio o caliente, como un aire acondicionado

Los degú están expuestos a desórdenes digestivos: los alimentos demasiado ricos en grasas y azúcar no son buenos para ellos, y la falta de fibras también les causará problemas.

Como ya he indicado, los degú pueden volverse diabéticos si comen demasiada comida azucarada.

Las grasas en gran cantidad pueden provocar enfermedades del hígado.

Si se da a un degú demasiadas verduras blandas, le puede causar diarrea.

Los degús son sensibles de la boca.

Hay que evitar las infecciones.

Es imprescindible proporcionarles objetos para roer (palitos de madera, etc.…), para evitar que sus dientes crezcan demasiado y estropeen su mandíbula.

La vitamina C, que se encuentra en el heno, y los alimentos para cobayas, son un buen complemento para dientes sanos.

Ocurre a veces que tu degú se haga daño, lo que puede ocasionar heridas.

Dichas heridas suelen curarse en algunos días.

Por eso, no hay que inquietarse.

Si la herida es demasiado profunda, más vale ir al veterinario para asegurarse de que la herida no se infecte.

Si tu degú se rompe un miembro, no podrás hacer nada.

La herida tardará un mes en curarse.

Si, a pesar de toda esta prevención, tu degú enferma, te resultará bastante fácil notarlo por su comportamiento.

Normalmente, los degú son muy activos y están siempre alerta, respondiendo con curiosidad a las cosas que los rodean, si muestran apatía, algo les pasa, llévalo al veterinario especializado en exóticos.

Su pelaje estará brillante y suave, y los ojos deben ser transparentes y brillantes.

La ausencia de cualquiera de estos signos en cualquier momento puede indicar que el degú no está sano.

Una respuesta letárgica ante la presentación de algo nuevo en su entorno podría indicar que está enfermo.

La pérdida de apetito es otra buena indicación de una posible enfermedad.

Otras enfermedades, como las descritas anteriormente, por ejemplo, los resfriados o la diarrea, son fácilmente identificables.

Ante cualquier comportamiento no habitual de tu degú, acude sin falta a tu veterinario especializado.